sábado, 7 de diciembre de 2024

60 mil minutos de ruido y un himno al silencio

El otro día, en una de mis navegaciones constantes en la interfaz de Twitter (me reservo el derecho a negarme a llamarlo X) me deparé con alguien que afirmaba que tener más de 10 mil minutos escucha en Spotify, era un sinónimo de no poder estar solos con nuestros propios pensamientos. Es curioso, porque aparte de tener más de 60 mil minutos contabilizados por las estadísticas de Spotify, mientras escribo esto, estoy escuchando Enjoy The Silence, de Depeche Mode. Irónicamente (porque me considero una de estas personas que no soporta el estar en silencio, de ahí tantas decoloraciones y cambios de look), es mi canción favorita. Ante eso, me propongo analizar la incongruencia entre el fenómeno Spotify Wrapped y la canción de la banda británica.

Contextualizando un poco, cada final de año, Spotify inunda las redes sociales con un vistazo colorido a nuestras tendencias musicales del año a través de la publicación de sus estadísticas sobre cada usuario. A esto se le ha denominado Spotify Wrapped. Nos recuerda las canciones que definieron nuestros momentos, los géneros que exploramos, e incluso cuánto tiempo dedicamos al sonido, algo que parece divertido a simple vista. Pero, en una sociedad en la que muchos sufrimos por la ansiedad constante, ¿alguna vez te has detenido a pensar en lo que este fenómeno dice sobre nuestra relación con el silencio?

La ansiedad, en sí, guarda una relación completamente paradójica con el silencio. Por un lado, el silencio es visto como una vía para la calma y la introspección, pero para quienes lidian con ansiedad, el silencio puede ser un disparador poderoso. Además, la ansiedad a menudo implica una hiperactividad mental, un estado en el que la mente busca constantemente problemas que resolver o amenazas que anticipar. El silencio, lejos de ser un refugio, se convierte en el escenario perfecto para que estos patrones de pensamiento ganen fuerza

En este caso, Spotify Wrapped no solo es un escaparate de nuestras preferencias musicales; también es un reflejo de cómo usamos el sonido para llenar espacios. Cada minuto registrado puede ser evidencia de cómo buscamos evitar el silencio, especialmente para quienes lidian con la ansiedad. El acceso constante a música y podcasts nos permite construir un escudo contra los pensamientos intrusivos que pueden surgir en el silencio. En lugar de enfrentarnos a la calma, preferimos el acompañamiento de nuestras playlists, diseñadas para cada momento: trabajar, entrenar, relajarnos o incluso dormir. 

Dejamos de hacer una escucha activa y damos lugar a la pasiva, perdiendo también la posibilidad de contemplar y apreciar el arte musical. Nos hemos acostumbrado tanto al ruido que el silencio se siente como un vacío incómodo. En lugar de incentivarnos a afrontar directamente esa necesidad de estar cómodos con nosotros mismos, Spotify Wrapped la envuelve en colores brillantes y tendencias sociales, transformándola en un acto de conexión digital sobre el cual se erige una competición sobre quién tiene más minutos de escucha o ha consumido a más artistas. 

En contraste, Enjoy the Silence de Depeche Mode ofrece una perspectiva radicalmente distinta. La propia canción sugiere que las palabras, a menudo, resultan en un acto de violencia, por lo que son innecesarias, mientras que al silencio, le rodea un valor intrínseco, al cuál se debe respetar y apreciar, teniendo en cuenta todo aquello que necesitamos, que ya está a nuestra disposición. No hablamos únicamente de una obra maestra musical, sino también de un recordatorio de que el silencio debe ser una fuente de consuelo, algo que podemos observar en su videoclip: Dave Gahan busca un lugar ideal para sentarse y simplemente disfrutar del silencio. Su propia atmósfera melancólica y reflexiva, nos desafía a aceptar el silencio como una forma de comunicación más profunda y significativa. Mientras celebramos nuestra obsesión por el ruido, también anhelamos una pausa, un momento para respirar.



El silencio, lejos de ser un vacío aterrador sobre el cuál gobiernan los pensamientos intrusivos, es un espacio para reconectar con nosotros mismos, que nos permite apreciar las pequeñas cosas que poseemos y nos producen buenas sensaciones. Se ha de entender al silencio como un momento de desconexión de todos aquellos miedos que nos asolan día trás día. Escuchar Enjoy the Silence no solo nos da una experiencia auditiva inolvidable (ojalá volver a escucharla por primera vez), sino que también puede ser un recordatorio de que el silencio tiene su propio ritmo, una melodía que merece ser apreciada.

Quizás, la incongruencia entre mi necesidad por el ruido y mi amor tan profundo por esta canción radica en que, aunque mi vida esté llena de ruido, sigo anhelando esa pausa, ese lugar donde el silencio sea suficiente, dónde mis monstruos no sean capaces de comerme viva. Quizás ahí reside la verdad más profunda: no se trata de elegir entre el ruido o la calma, sino de aprender a coexistir con ambos, permitiéndonos escuchar no solo lo que el mundo tiene que decir, sino también lo que nos susurra el silencio. Y, en ese espacio, encontrar finalmente un poco de paz.



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